lunes, 16 de julio de 2012

¿Por qué el Cómics? (Parte 1)


Y sí, lo escribo con “s” final porque en realidad ese es el nombre del medio, a diferencia de cómic, que sería lo que todos conocemos como esos libritos, casi revistas, con caricaturas en su interior, usualmente superhéroes que pelean contra villanos.

Antes de dar cualquier razón para haber elegido el Cómics como un medio digno de ser promovido como una potencial herramienta educacional/motivacional, debo dejar en claro una cosa: la relación que nuestro país, Chile, tiene con el Cómics es un tanto extraña. Si bien, todos reconocemos los nombres de Mampato, Condorito, Torito, Sam, o Pepe Antártico, y podemos apreciar que las características de cada uno de estos personajes han penetrado en cierta forma la cultura popular, el medio del Cómics como tal ha estado más ligado ya sea al público infantil, a través de historietas, o al adulto, principalmente a través del humor (Topaze, Pobre Diablo). Siempre se recuerda y habla de los personajes íconos del cómic chileno, pero pocas veces del Cómics como un medio legítimo dentro de la literatura; en este sentido no había mucha diferencia entre los cómics y los dibujos animados de la TV.


Recuerdo estaba en 7° básico, en 1999, cuando llevé un número de X-Men a mi liceo en Talca. Muchos de mis compañeros lo vieron con curiosidad y un dejo de ignorancia, la misma con la que yo años antes había mirado antes la colección de Barrabases de uno de mis primos mayores. Ahora me doy cuenta que en realidad era poco y nada lo que sabíamos sobre el medio, y menor aún era nuestra relación con él hasta ese punto.

Es cosa de ver unas cuántas películas gringas y darse cuenta que la situación allá es un poco diferente. En Estados Unidos no sólo existe una cultura de cómics sino que también hay toda una industria en torno de ella. Más allá de que esto sea bueno o malo, nos deja en una posición diferente al momento de pensar el Cómics como un medio significativo en la educación. Para un niño norteamericano, el que un profesor le presente un tema entorno a un cómic, va a significar un fuerte elemento de sintonía, pues el cómic forma parte de su cultura, de su día a día y de las conversaciones que sostiene con sus amigos y compañeros de escuela. En cambio, para un niño chileno probablemente le resultará atractivo, pero la barrera entre la intención y el aprendizaje será mayor, pues el cómic no forma parte de su cultura popular, o quizá sólo en grupos reducidos y ciertas tribus urbanas. En pocas palabras, si se quiere utilizar el Cómics en la educación, primero se debe lograr un lazo afectivo con el medio para poder utilizarlo significativamente en la enseñanza.

Mi idea, por tanto, es abordar también la difusión del medio, ya sea con fines educativos o no. Se ha reconocido al Cómics como un medio diferente a todos los demás, con sus propias características y sus propias interacciones con el usuario. Y lo que es más importante, se le ha reconocido como un medio con el que se puede lograr a hacer arte (no por nada Maus, la novela gráfica sobre el Holocausto, de Art Spiegelman ganó el premio Pulitzer en 1992). Además, el Cómics se ha utilizado de forma tan diversa que su atractivo ha atrapado a diferentes generaciones. Desde aquella que disfruta con las historietas de superhéroes hasta ese público un poco más maduro y snob que está interesado en historias más adultas, con trasfondo social y una estética más depurada, y a cuáles prefiere llamarles novelas gráficas. Sea como sea, el medio del cómic se está usando para contar un rango de historias que lo hacen ser un elemento interesante; autores en todo el mundo lo usan para comunicar puntos de vista únicos a través de historias humanas que bien podrían apelar desde el lector casual hasta el más ávido. Un medio con tales virtudes debe, cuando menos, ser considerado como un fenómeno digno de integrarse a otros que tan ampliamente han sido utilizados para enseñar, como el cine, el libro, o Internet. Mi primera razón para tomar el Cómics como punto de partida en esta iniciativa es netamente personal, y se basa en mis gustos y experiencias con el medio. Pero también hay otras razones que trascienden lo personal, las cuales abordaré en el siguiente post.

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